*Monumentos históricos, artesanías, gastronomía y cultura, son algunos de los atractivos que guarda la ciudad de Tlaxcala, una joya escondida en el centro del país
Nayeli Vélez
Tlaxcala, Tlax.- Una ciudad donde la historia y modernidad coexisten en perfecta armonía.
Sus calles, plazas y templos son testigos de un legado que sigue vivo en cada rincón, invitando a todos a descubrir la esencia de una de las joyas más preciadas de México.
Aquí, en la ciudad de Tlaxcala, el pasado se encuentra con el presente y cada visitante tiene la oportunidad de ser parte de una historia que continúa escribiéndose día a día. Es considerada, por muchos, como una de las ciudades más majestuosas y ricas en historia y tradición del país.
Si bien, es pequeña en extensión, resulta inmensa por todos los atractivos que ofrece a los visitantes que se aventuran a recorrer esta joya escondida en el corazón de México.
El zócalo es el epicentro de actividades variadas que reúnen a visitantes locales y foráneos entre la música de los artistas urbanos, los viernes de danzón, el bullicio de las charlas en las terrazas y las familias que pasean alrededor de las fuentes del parque.
El centro histórico de la ciudad, nombrado recientemente Zona de Monumentos Históricos por la Unesco, posee edificaciones que nos transportan a un viaje temporal que revela la rica herencia colonial y el encanto de sus tradiciones.
Desde los famosos portales, el imponente conjunto Conventual y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, hasta las fuentes, el kiosco y el apacible parque central, cada rincón cuenta una historia, cada edificio es un testimonio del pasado y cada persona refleja la calidez de un pueblo orgulloso de sus raíces.
Al adentrarse al centro de Tlaxcala, el zócalo de la ciudad, con joyas arquitectónicas como el Palacio de Gobierno, que alberga los murales del maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, que relatan la historia del pueblo tlaxcalteca.
El Palacio Municipal y los famosos portales, donde los visitantes pueden degustar en sus restaurantes y cafeterías una deliciosa variedad de platillos típicos elaborados con ingredientes originarios de la región, en un ambiente de hospitalidad y calidez.
En la Plaza Xicohténcatl, a unos metros del zócalo, locales dedicados a la venta de artesanías. Bastones de mando en madera tallada de la comunidad de Tizatlán, talavera pintada detalladamente desde San Pablo del Monte, textiles y los tradicionales “patitos” de barro bruñido de Atlahapa, son parte de las creaciones hechas por manos tlaxcaltecas que se venden, símbolos de identidad y tradición que los visitantes pueden llevar como un bello recuerdo de su paso por la ciudad.
Al subir por el corredor empedrado al fondo de la plaza, se impone el Conjunto Conventual y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, un tesoro arquitectónico que es testimonio vivo de la evangelización en el Nuevo Mundo. Su arquitectura combina elementos góticos, mudéjares y renacentistas, creando una estética única que refleja la fusión cultural de la época colonial.
Además de su riqueza arquitectónica y vasta historia, contada a través de sus vistosas edificaciones, Tlaxcala se distingue por su ambiente de tranquilidad y la anfritrionia de su gente.






